jueves, 1 de octubre de 2009

¿Catalanes, españoles o ambos?


Cuando se mira la situación del caso catalán y del resto de las autonomías en relación a España, en muchos casos se suele estigmatizar la situación de la población de estas como separatistas; como si estuviesen buscando la creación de un estado nacional totalmente separado de España y del gobierno central de Madrid. Esto se ve ampliamente reflejado en los medios de comunicación cuando se habla por ejemplo en el caso vasco de ETA, que si es una entidad separatista, o cuando se habla de la rivalidad incluso deportiva entre el Real Madrid y el Barcelona; pero aún cuando si se muestra en estos casos rivalidad, se da principalmente a manera de estigmatización por parte de los medios hacia estos.

Pero la verdad es que como en muchos otros lugares del mundo, siempre hay gente disconforme y puede que estos sean en la mayoría de los casos solo una minoría de la población, y que pudiendo estar en lo correcto y en su justo derecho o no, tienen todo el derecho de expresar su descontento. Pero volviendo al tema principal que es el sentimiento particular de los catalanes hacia Catalunya y hacia España y pudiéndose pensar por toda la historia de sufrimiento por parte de la población catalana por los diversos acontecimientos e imposiciones históricas (caída de Barcelona ante las tropas borbónicas en la guerra de sucesión el día 11 de septiembre de 1714, y posterior abolición de las instituciones catalanas; persecución del catalán como idioma, e imposición de costumbres y lengua(castellano) ajenos a la población en diversos momento de su historia y guerra civil desde 1936 junto a la dictadura franquista)se podría pensar de verdad de que hay odio hacia España como patria de los catalanes pero diversos documentos históricos o demostraciones por parte de las autoridades catalanas demuestran que aún cuando no se hablaba el castellano en Catalunya o cuando se intento imponer costumbres ajenas a la población, si existía amor tanto hacia Catalunya por ser el lugar de nacimiento y con costumbres propias pero a su vez un profundo catalanes respeto por España o por lo menos por la monarquía bajo la que se regían-fue en la guerra antinapoleónica cuando empezó a cuajar el sentimiento de españolidad entre los catalanes al ver por vez primera sus afectos y compartidos sus enemigos con el resto de la monarquía(Pere Anguera)-y ya a mediados del siglo XIX algunas autoridades catalanas demuestran que aún cuando se sienta orgullo de ser catalanes, ello no implica que no se sienta orgullo o cariño por España ,y además de que hay que defender a la patria y la monarquía:“… som espanyols pera servir al estat y saber morir,cuant convé per la reyna y sa bandera(…)y som catalans pera no deixar morir jamay la memoria dels ínclits barons que de proa y de lluny” decía el presidente del consistorio de 1869 de Cataluña, Lluis G. de Pon i de Fuster.

Aún en tiempos de la guerra civil (1936-1939) y de la posterior dictadura franquista la población catalana se demostraba como española, quizás en menor medida al estar bajo la opresión de un gobierno autoritario y que perseguía las expresiones propias de la población catalana y del resto de las autonomías, pero tanto en España misma como en el exilio se produjo la unidad de quienes luchaban por el bando republicano, dando lo mismo la autonomía a la que hubiesen pertenecido, sus idiomas, o el resto de sus costumbres; todos lucharon por el mismo bando y todos sufrieron el rigor de la derrota, que se extendió por 40 años; y aun hoy en día todos los españoles que fueron victimas o parientes de victimas buscan responsables y que se reconozca los agravios cometidos y de seguro deben seguir sintiendo orgullo por sus antepasados que lucharon por la democracia y la diversidad de España.
Por ultimo y como se mostró en una tabla de porcentajes de una de las ultimas clases, se demuestra que mucha de la población catalana se siente perteneciente a Cataluña, pero también se siente española y no desean la separación como si defienden el sistema autonómico bajo el cual se rigen, de que a su vez defienden sus tradiciones y habla la gran mayoría el catalán, el cual es un derecho y deber en Cataluña, pero a su vez también la gran mayoría de la población también habla el castellano en la vida diaria.
Cataluña y España van de la mano con sabor agridulce pero sacando lecciones del pasado para como diría Ferrater Mora “no lamentarse eternamente del pasado preguntándose que hubiese pasado si…”

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